16 de febrero de 2011

Diario de Rodaje - DIA 10. WHAT HAVE I DONE TO DESERVE IT?

Lo interesante de hoy no ha sido el rodaje en sí sino todas las historias colaterales al mismo, así que sólo diré que hemos rodado en exteriores y hemos acabado las escenas de la Casa Billy.
Habíamos quedado en el piso de Poble Nou para que caracterizaran a Anna y a Marcus. Iván Bertrán vuelve a aparecer con lo que tenemos al equipo completo de maquilladoras, y Catalina se une al equipo artístico con ese gran papel repleto de frases.
Es domingo, empieza a hacer calor, la gente empieza a descubrir que la playa de Barcelona existe. Niños que juegan a la pelota, que corren, autobuses que transitan y descargan pasajeros a bocajarro. Helicópteros que vigilan el estado de las playas y anuncian cremas solares… Toda la tranquilidad que un rodaje en exteriores necesita, sobre todo para el bien de la edición de sonido. Hoy no era nuestro día. Anna salió del piso de Poble Nou totalmente vestida de mujer florero. Con sus tacones, su vestido y sus joyas al cuello y la cara totalmente reconstruida. Hasta que mira al horizonte, se percata de algo y se pregunta -¿es mi bici? Sí, ¡es mi bici! ¡Un hijo de p….*(censured) me está robando la bici! –y allá que va ella, tacones al viento, gritando y enseñando sus musculados bíceps contra el ladrón de bicicletas. El resto del equipo, que no entendíamos muy bien qué estaba pasando, empezamos a correr detrás de ella, por inercia y efecto cotilla a partes iguales. Iván llegó hacia el ladrón, curvando su cuerpo como un arco y apretando sus puños hasta que las venas de sus brazos brotaron como raíces, y le gritó un “aaaaahhhhh” de escándalo. A punto estuvo Anna, sin ayuda de Ruth, de reconstruirle la cara a dicho hombre, pero pusimos un poco de diplomacia y sólo nos intercambiamos un par de palabras malsonantes. Giuseppe nos advierte que este barrio no es lo que era. Nos cuenta que justo esta semana salió de su portal, buscó a izquierda y derecha y dijo –colega, ¿dónde está mi moto?. Después del subidón de adrenalina sólo nos quedó reír a carcajada limpia, sobre todo al ver el físico de Iván y preguntarnos de dónde había sacado los gritos que había pegado. –¡Joder con el celíaco! La mala leche que tiene –comentó Babeth. Marcus miraba todo desde una posición privilegiada, desde el palco vip que se había montado en el balcón del piso.
Ya relajados empezamos a rodar. Bueno, nosotros y los autobuses, los niños, las vecinas que salían a fregar su portal, a tirar el agua sucia a la calle, a hablar con la vecina de enfrente a grito limpio comentando que están rodando una película, preguntarnos si necesitamos extras y decirnos lo mucho que les gusta que se ruede algo en esa calle. Anna, como si la providencia estuviera en nuestra contra, comentó que sólo faltaba que pasara una maratón. Dicho y hecho. Una cursa de bicicletas marchó por el cruce de las dos calles y tuvimos que suspender el rodaje durante unos minutos. Ya reinstalados y convencidos de que no nos podía pasar nada más, un helicóptero nos sobrevuela mientras Josep lanza sus frases. Al marcharse Josep grita al cielo -¿Falta algo más? –Pues sí, el redoblar de las campanas de la iglesia colindante que avisa que la ceremonia de turno ha acabado. Giorgio comenta que el capellán se han enterado que se rodaba una serie gay en el barrio. Y la frase continuaba pero no quiero reproducirlo aquí.
Tras la odisea de Poble Nou seguimos el rodaje en la Casa Billy. Reconstruyen la reconstrucción de Anna bromeamos si ella tiene que decir que quería meter a su hijo en los legionarios de Cristo. Nos probamos la peluca rubia que tiene que encajarse Josep y hacemos un par de gracias, las típicas que un maricón hace cuando se encuentra una peluca, unos tacones y algo de bisutería. Al probársela Iván y mirarse al espejo, enlazando con lo de los legionarios de Cristo, dice –¡Dios mío, soy Jesucristo! Anna, camina a tu salvación.
Los actores también le dan rienda suelta a su narcisismo. Por ejemplo esta conversación entre Josep e Iván Bertrán. Josep se mira al espejo después de ser maquillado y dice:
-         ¡Qué guapo que soy!- todos le miramos y lo rebaja con un –es broma.
-         Sí, sí- le responde Iván. –Esto va para el making off y se va a titular “no tengo abuela”.
-         Es que literalmente no tengo abuela- contesta Josep.
-         Oh, no… yo como siempre tan oportuno.
-         Ah, espera. ¡Sí que tengo una abuela!
-         Pues cuánto la quieres, ¿no? –contesta Iván.
-         No, es que está esperando para pillar la herencia.
Diálogos aparte, abrimos los iris, hicimos los planos y contra planos, a Giorgio le subimos encima de una escalera para hacer un barrido que hacía tiempo que no barríamos y Giuseppe nos regaló su impresión sobre una de las escenas. Animaba a Josep pronunciando unos –eso, sí, si… Bravo, sigue… me gusta. Babeth entró para saber qué estaba pasando exactamente en la habitación. Ya era de extrañar que en un rodaje de una peli gay, con gente gay no hubiera pasado nada durante tanto tiempo.


Cenzo Álvarez De Haro 



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