9 de febrero de 2011

Diario de Rodaje - DIA 8. CAMEOS, SUDOR Y LÁGRIMAS

Llegó el momento. Sí. Y no me refiero al lanzamiento de ningún nuevo video de la Gagá. Ya he hecho mi cameo en la serie. Me resistía, intentaron convencerme, me ofrecieron lo que no está escrito, me hice un poco el remolón porque, como ya dije, uno tiene un ego que alimentar, pero finalmente elegí mi escena y hoy se ha rodado. Y claro, no podría hacer de nadie mejor que de mí mismo. La preparación fue dura pero yo estaba encantado que Iván (Bertrán, naturalmente) me echara unos polvos bien echados, me quitara unas ojeras que ya no son de este mundo cuando había perdido la fe en la cosmética y que ésta no me diera todas las respuestas. Pero Iván sí. Él puede con los asuntos más duros. De hecho son su especialidad.
Nos han convocado en el restaurante Iurantia (siempre es un placer volver), lugar que sirve de encuentro entre MONTSE y ALICIA. Y yo de observador pasivo (entiéndase bien el significado, mentes perversas) ante tal acontecimiento. Ruth, la tercera maquilladora, se incorpora al equipo y aquí su perdición ya que acabamos por declararnos amor eterno, con todo lo que significa aguantarnos hasta la eternidad. Laia también sucumbió a ocupar una mesa del restaurante junto con el personal del Iurantia, pero Toni, el jefe de todo esto, todavía se resiste. Babeth y Mireia no decepcionaron. Profesionales como ninguna. La escena fue rodada perfecta en tiempo y en ejecución, y en Mireia descubrimos el grifo que tiene por ojos. Cuando se le dice que llore, llora sin más. Sin preparación, sin imágenes trágicas ni colirios que valgan. Sus lágrimas negras por el rímel recorriendo su mejilla han quedado grabadas en mi retina. Simplemente impresionantes las dos.
Siguiendo un riguroso plan de rodaje nos despedimos de las chicas, incluida Milca, y nos fuimos al famoso piso de Poble Nou. Los restos de la fiesta de ayer quedaban intactos y fueron utilizados para una escena entre ÁLEX y XAVI que, ya que teníamos que rodar cómo ellos recogían, pues al menos aprovechar la situación para que recojan y limpien de verdad. ¿O no? Rafa también llega a la hora a pesar que: 1. Le toca rodar más tarde; 2. Advierte que se queda máximo hasta las seis. Toda gran estrella que se precie también tiene sus exigencias. Milca me cedió el honor de fotografiar el rodaje y yo me tomé la libertad de experimentar con la cámara, fotos que supongo no llegarán nunca a publicarse porque todavía están intentando entender qué quise enfocar. Lo importante es que las escenas entre ÁLEX y XAVI, voces en off incluidas, se rodaron a su tiempo, sin necesidad de repeticiones aunque, evidentemente, con sus planos y contra planos (no podían faltar, claro). En ese tiempo Rafa aprovechó para echar una siesta ya que la escena que le toca rodar es un despertar, un paseo en calzoncillos hasta el lavabo (el chico va a pensar que lo elegimos por su cuerpo cuando para nada es así) y vuelta a la cama. Acabadas las tomas con Kikko y Xavi, Giuseppe anunció que Rafa debía ser despertado e Iván Bertán no dudó en ofrecerse voluntario.
-         Yo despierto al bello durmiente con un besito. Bueno, un besito y unos polvos, que es lo que mejor sé hacer.- anunció cual pregonero.
Después del paseo en paños menores de Rafa llegó Biken, con quien se debía rodar una escena de cama. Pocos tuvimos el privilegio de ver cómo Biken se desenvolvía en su papel y hacía sudar a Rafa como nunca nadie, ni Kikko, lo habían hecho. Sudar en el sentido de ponerle en situación de provocarle tanto (Biken confesó que intencionadamente) para hacer crecer ciertos órganos que no debieran verse crecidos y evitar así el destierro de la película a la exhibición en salas especializadas. Vaya, salas X, para que me entendáis.
Tras el show de estos dos viejos conocidos en el medio llegó el rodaje de una de las escenas más intensas y emotivas de la serie. Y así fue: intenso y emocionante. Kikko pidió tiempo de preparación y Rafa supo darle a Kikko las expresiones perfectas para que éste sacara todo lo que llevaba dentro. No sé si el hecho que fuera la última escena que rodarán Kikko y Rafa tuvo poco o mucho que ver en lo que allí se exhibió. Tendremos que esperar hasta ver el resultado pero desde el set de rodaje puedo afirmar que es, hasta la fecha, una de las escenas que más me han emocionado y de las que me siento más orgulloso. Con los pelos de punta, un nudo en la garganta y todavía con la media sonrisa en los labios escribo estas líneas y me despido hasta la próxima semana que estará dedicada plenamente a LLUÍS.


Cenzo Álvarez De Haro 



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